lunes, 5 de marzo de 2018

Unidad 1 de 2018

¿Qué es tecnología?
Las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) agrupan los elementos y las técnicas usadas en el tratamiento y la transmisión de las informaciones, principalmente de informáticainternet y telecomunicaciones. Por extensión, designan el sector de actividad económica.
"Las tecnologías de la información y la comunicación no son ninguna panacea ni fórmula mágica, pero pueden mejorar la vida de todos los habitantes del planeta. Se disponen de herramientas para llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de instrumentos que harán avanzar la causa de la libertad y la democracia, y de los medios necesarios para propagar los conocimientos y facilitar la comprensión mutua" (Kofi Annan, Secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, discurso inaugural de la primera fase de la WSIS, Ginebra 2003).
El uso de las tecnologías de información y comunicación entre los habitantes de una población, ayuda a disminuir en un momento determinado la brecha digital existente en dicha localidad, ya que aumentaría el conglomerado de usuarios que utilizan las TIC como medio tecnológico para el desarrollo de sus actividades y por eso se reduce el conjunto de personas que no las utilizan.
Definición
Se denominan tecnologías de la información y la comunicación al conjunto de tecnologías que permiten la adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación, registro y presentación de informaciones, en forma de voz, imágenes y datos contenidos en señales de naturaleza acústica, óptica o electromagnética. Las TIC incluyen la electrónica como tecnología base que soporta el desarrollo de las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual.
Entonces, las necesidades de la humanidad fueron variando con el tiempo. En los orígenes, tecnología era la técnica del fuego para protegerse del frío, después la tecnología espacial, hoy internet.

¿Ahora, qué es comunicación?
La comunicación es un circuito que se manifiesta como un intercambio (feed back) entre un sujeto hablante (emisor) quien produce un enunciado con un destino definido y otro sujeto hablante (receptor) quien tiene la capacidad de escuchar y responder. Para que un proceso de comunicación se lleve a cabo es indispensable la existencia de un código común. En función de ese código, el mensaje adquiere significado.

También intervienen:
Factores no lingüísticos
·         Comportamiento kinésico: gestos, miradas, movimientos corporales, postura, ruidos corporales.
·         Comportamiento  proxémico: distancia personal (territorio)
·         Comportamiento a través de la vestimenta







Dentro del proceso de la comunicación debemos tener en cuenta un factor sumamente importante: la comunicación no verbal.
El lenguaje del cuerpo, también llamado kinesia o lenguaje no verbal, se demuestra en nuestras dinámicas de las relaciones interpersonales.  El cuerpo refleja cualquier mensaje emocional al mundo exterior.
Hay dos elementos en el lenguaje del cuerpo y que deben ser tenidos en cuenta: el envío y la recepción del mensaje. El más rápido y evidente tipo de lenguaje no verbal es el contacto (por lo general) pero debe producirse en el contexto y el momento justo.
Una pupila dilatada demuestra que estamos mintiendo o que estamos viendo algo agradable. Tocar un objeto inanimado puede ser digno de búsqueda de comprensión. Al dudar de algo levantamos una ceja. Al estar perplejos nos rascamos la nariz o la cabeza. Cruzamos los brazos para aislarnos o protegernos. Golpeamos la frente por un olvido. Son movimientos deliberados o inconscientes que demuestran lo que sentimos y que atraviesan a varias culturas.
¿Podemos heredar el lenguaje? No se puede especificar cuánto es heredado y cuánto es aprendido. Darwin creía que los gestos son heredados: el cerebro de todos los seres humanos manda una sonrisa cuando se está feliz, o manda fruncir el ceño cuando se está enojado. Estas normas indican qué es lo que hay que hacer en determinadas condiciones sociales. Nacemos con los elementos de la comunicación no verbal. También es un lenguaje instintivo, en parte, enseñado en otra.
Concepto de territorio: es genético e imposible de desarraigar. Puede ser reforzado por la cultura en algunos hombres y rebajado en otros. Cada uno de nosotros tenemos zonas de territorio, una zona exclusiva que tratamos de conservar. La defensa de zonas es un principio básico, es parte de nuestra manera de relacionarnos. Es algo innato.
TEORÍA SOBRE LAS ZONAS DE LOS TERRITORIOS Y CÓMO LAS USAMOS: todo hombre tiene necesidad de territorio. Hay cuatro zonas diferentes en que los seres humanos actúan:
Ø  Distancia íntima: de 15 a 45 cm. La fase cercana es cuando se mantiene una relación sexual o una madre amamantando a su bebé. La fase lejana es tomarse de la mano. La mirada también forma parte del territorio. Indica extrema confianza.
Ø  Distancia personal: la fase cercana es de 45 a 75 cm. Permite cierta intimidad. La fase lejana es de 75 a 120 cm. y es considerada el límite de la dominación física. Es la distancia cercana para hablar.
Ø  Distancia social: la fase cercana es de 120 a 210 cm. Es la distancia en la que se llevan a cabo las transacciones impersonales de trabajo. Puede ser una distancia manipuladora (para dar órdenes). La fase lejana es de 210 a 360 cm. Sostener la mirada es importante porque el único contacto no verbal es el visual.
Ø  Distancia pública: la fase cercana es de 360 a 750 cm. Corresponde a reuniones poco formales. La fase lejana es de 750 cm. o más, reservada por ejemplo, para los discursos políticos (a esa distancia es más fácil mentir con el cuerpo).
CÓMO MANEJAN LAS DISTINTAS CULTURAS EL TEMA DEL TERRITORIO PERSONAL: los japoneses suelen juntarse mucho para dar calor humano. Los árabes tienen mucho espacio en sus casas pero se juntan mucho. La mirada árabe entre hombres es intensa, que para los norteamericanos suele ser un insulto. El norteamericano siempre tiene su cáscara de 60 cm. Un alemán extiende su cáscara a toda una habitación (que puede entenderse como una máscara para no exponerse). El inglés se retira en sí mismo, como el árabe. Los franceses tienen más interés en las personas. Usan más el lenguaje no verbal, como el italiano.



Ejemplo de comunicación no verbal:
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, SUS MENSAJES Y LA VIDA COTIDIANA
Los medios de comunicación se encuentran totalmente integrados a la vida cotidiana y nos ofrecen gran variedad de recursos técnicos que pueden ser incorporados a nuestra formación.
La información es el componente central de esos medios de comunicación y circula a través de una gama de soportes tecnológicos que inciden directamente en la construcción de la realidad social.
La noticia se puede obtener a través de diferentes formas:
ü  Gráfica
ü  Radial
ü  Televisiva
ü  Internet
LOS MEDIOS Y LA IMAGEN
Los medios de comunicación también se manifiestan a través de la IMAGEN. Pierre Bordieu afirma que “las obras del fotógrafo parecen no ser jamás bastante explícitas como para imponer por sí mismas el sentido que ha querido darles. Realizar una fotografía que imponga, sin equívocos y por sí sola el sentido que le a hado el fotógrafo, resulta extremadamente difícil”.
Los verdaderos intereses de los productores de imágenes se ocultan tras estructuras muy refinadas, difíciles de describir a simple vista. Cada imagen publicitaria utiliza a sus propios creadores, de acuerdo a la estrategia que quieran lograr.
Para leer imágenes debemos tener presente dos aspectos:
a)- nivel objetivo: enumeración y descripción de los objetos y/ o personas dentro de un contexto. DENOTATIVO.
b)- nivel subjetivo: mensajes ocultos que subyacen en una imagen. CONNOTATIVO.

Lectura 1:
LA COCINA DEL SENTIDO


Un vestido, un automóvil, un plato cocinado, un gesto, una película cinematográfica, una música, una imagen publicitaria, un mobiliario, un titular de diario, de ahí objetos en apariencia totalmente heteróclitos.
¿Qué pueden tener en común? Por lo menos esto: todo son signos. Cuando voy por la calle- o por la vida- y encuentro estos objetos, les aplico a todos, sin darme cuenta, una misma actividad, que es la de cierta lectura: el hombre moderno, el hombre de las ciudades, pasa su tiempo leyendo. Lee, ante todo y sobre todo, imágenes, gestos, comportamientos: este automóvil me comunica el status social de su propietario, esta indumentaria me dice con exactitud la dosis de conformismo, o de excentricidad, de su portador. Aun cuando se trate de un texto escrito, siempre nos es dado leer un segundo mensaje entre las ´líneas del primero (…).
Todas estas “lecturas” son muy importantes en nuestra vida, implican demasiados valores sociales, morales, ideológicos, para que una reflexión sistemática pueda dejar de intentar tomarlos en consideración: esta reflexión es la que, por el momento al menos, llamamos semiología. ¿Ciencia de los mensajes sociales? ¿De los mensajes culturales? ¿De las informaciones de segundo grado? ¿Captación de todo lo que es el “teatro” en el mundo, desde la pompa eclesiástica hasta el corte de pelo de los Beatles, desde el pijama de noche hasta las vicisitudes de la política internacional? Poco importa por el momento la diversidad o fluctuación de las definiciones. Lo que importa es poder someter a un principio de clasificación una masa enorme de hechos en apariencia anárquicos, y la significación es la que suministra este principio: junto a las diversas determinaciones (económicas, históricas, psicológicas) hay que prever ahora una nueva cualidad del hecho: el sentido.
El mundo está lleno de signos, pero estos signos no tienen todos la bella simplicidad de las letras del alfabeto, de las señales del código vial o de los uniformes militares: son infinitamente más complejos y sutiles. La mayor parte de las veces los tomamos por informaciones “naturales”; se encuentra una ametralladora checoslovaca en manos de un rebelde congoleño: hay aquí una información incuestionable; sin embargo, en al misma medida en que uno no recuerda al mismo tiempo el número de armas estadounidenses que están utilizando los defensores del gobierno, la información se convierte en un segundo signo, ostenta una elección política.
Descifrar los signos del mundo quiere decir siempre luchar contra cierta inocencia de los objetos. Comprendemos el francés tan naturalmente, que jamás se nos ocurre la idea de que la lengua francesa es un sistema muy complicado y muy poco “natural”  de signos y de reglas: de la misma manera es necesaria una sacudida incesante de la observación para adaptarse no al contenido de los mensajes, sino a su hechura: dicho brevemente: el semiólogo, como el lingüista, debe entrar en la “cocina del sentido”.
Esto constituye una empresa inmensa. ¿Por qué? Porque un sentido nunca puede analizarse de manera aislada. Si establezco que el blue jean es el signo de cierto dandismo adolescente, o el puchero, fotografiado por una revista de lujo, el de una rusticidad bastante teatral, y si llego a multiplicar estas equivalencias para constituir listas de signos como las columnas de un diccionario, no habré descubierto nada nuevo. Los signos están constituidos por diferencias.
Al comienzo del proyecto semiológico se pensó que la tarea principal era, según la fórmula de Saussure, estudiar la vida de los signos en el seno de la vida social, y por consiguiente reconstruir los sistemas semánticos de objetos (vestuario, alimento, imágenes, rituales, protocolos, músicas, etc.). Esto está por hacer. Pero al avanzar en este proyecto, ya inmenso, la semiología  encuentra nuevas tareas: por ejemplo, estudiar esta misteriosa operación mediante la cual un mensaje cualquiera se impregna de un segundo sentido, difuso, en general ideológico, al que se denomina “sentido connotado”: si leo en un diario el titular siguiente: “En Bombay reina una atmósfera de fervor que no excluye ni el lujo ni el triunfalismo”, recibo ciertamente una información literal sobre la atmósfera del Congreso Eucarístico, pero percibo también una frase estereotipo, formada por un sutil balance de negaciones que me remite a una especie de visión equilibrada del mundo: estos fenómenos son constantes: ahora es preciso estudiarlos ampliamente con todos los recursos de la lingüística.
Si las tareas de la semiología crecen incesantemente es porque de hecho nosotros descubrimos cada vez más la importancia y la extensión de la significación en el mundo; la significación se convierte en la manera de pensar del mundo moderno, un poco como el “hecho” constituyó anteriormente la unidad de reflexión de la ciencia positiva.


ROLAND BARTHES
(Le Nouvel Observateur, 10 de diciembre de 1964).

Lectura 2:
LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
Todo es, sino signo al menos índice en el mundo donde viven los hombres, es decir, fuente de datos y de interacción. Buscamos constantemente informaciones sobre los otros y nos encontramos en la imposibilidad de no hacerlo.
Es la comunicación en sentido amplio y se articula sobre los artículos intencionales, sobre la comunicación en sentido propio, a la que se aplica y facilita aunque, utilice mucho menos el lenguaje.
Sin descanso miramos, calibramos, juzgamos. Sentado en la terraza de un café, solos, divisamos a los paseantes e imaginamos lo que son. Esa joven que está sentada a nuestro lado, ¿es secretaria, vendedora, estudiante, médica? Buscamos el índice. Sentado en su sillón de entrevista para conseguir empleo, el jefe de personal recibe a un aspirante. Observa cómo llama a la puerta, cómo la abre, cómo entra y termina por sentarse. ¿Es vigoroso o tímido su apretón de manos? El jefe lo observa. ¿Lleva un traje con chaleco, una corbata de buen gusto, zapatos de marca? El jefe lo verifica. Nuestro cuerpo “habla”, temblamos de miedo, gesticulamos de dolor, nos hinchamos de orgullo, babeamos de admiración, saltamos de alegría, enrojecemos de vergüenza, ardemos de deseo.  Las ropas “hablan”: a Juan le gustan los vaqueros deslucidos y el pullover azul para mostrar sus desenvueltas ideas anarquistas, y Gabriel prefiere los trajes de sastre y corte que le dan aspecto de profesor universitario. El decorado “habla”. ¿Andoni vive rodeado de muebles vascos rústicos, de estilo Luis XV o de diseño finlandés?
Christian Baylon y Xavier Mignot.
La comunicación (fragmento)
Trabajo práctico 1: en clase, realizar la lectura del texto y escribir 15 signos de que estamos en la escuela. Analice ejemplos de cosas y personas. ¿Vé diferencias en las personas cuando no están en el ámbito educativo?
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Lectura 3:

LA COMUNICACIÓN
La comunicación humana es un proceso complejo, en el que aparecen involucrados diferentes códigos, además del lingüístico, y que puede ser abarcado desde diversos ángulos de estudio.
Por otra parte, en una sociedad todo tiene algún valor comunicativo. Pero aún aquellos objetos que no fueron creados con esa finalidad tienen un valor comunicativo. Por ejemplo, una casa es una construcción para ser habitada, pero su diseño nos dice algo sobre los gustos de sus habitantes.
Para organizar esta diversidad de enfoques, nos referimos a la comunicación en sentido amplio y a la comunicación en sentido restringido.
Los estudios sobre la comunicación
Dentro de las diferentes y numerosas posibilidades de abordaje de estudio de la comunicación, sin lugar a dudas, la semiótica o semiología y la lingüística ocupan un lugar central. La semiótica es la ciencia general de los diferentes sistemas de signos. La lingüística, como su nombre lo indica, es la ciencia que se dedica al estudio de los signos lingüísticos.
Esas dos disciplinas tienen como objeto de estudio la comunicación y sus códigos. Pero aún las ciencias que no tienen a la comunicación como objeto central de estudio también se ocupan de ellas. Algunas ramas del estudio del lenguaje están a mitad del camino entre una disciplina y otra. El estudio de la conversación, por ejemplo, pertenece al ámbito de la lingüística, pero también toma elementos de la sociología.
Por otra parte, el conocimiento de los fenómenos de la comunicación no sólo interesa a los teóricos, ya que también es importante para el desempeño profesional en las relaciones públicas, en marketing, y en la administración pública y privada.
Los tipos de comunicación humana
Entre los tipos de comunicación humana se pueden distinguir los siguientes, tal como parecen en el cuadro.


Comunicación interpersonal 


Comunicación masiva

Comunicación institucional

Se produce entre dos o más individuos. Puede ser oral, como la conversación, o escrita, como en el caso de la correspondencia.



Se dirige a un público muy amplio y utiliza canales especiales de trasmisión, como la prensa, la televisión, la radio, el cine y los carteles. 

Se produce en el ámbito de las empresas públicas o privadas, tanto en lo que hace a la comunicación interna, entre la dirección y el personal, como hacia el exterior, con otras instituciones o con el público. Queda excluida la publicidad, ya que pertenece al ámbito de la comunicación masiva.


Indicios, señales y signos
Permanentemente obtenemos información del mundo que nos rodea. Por ejemplo, las nubes nos indican que lloverá; el rostro de alguien, su estado de ánimo, mientras que la decoración de una casa nos comunica algo sobre sus habitantes.
No todos esos signos que interpretamos son iguales, ya que algunos son fenómenos de la naturaleza o gestos inconscientes de una persona, y no fueron creados con la intención de informar algo. Estos signos son indicios espontáneos. Otros, en cambio, fueron expresamente creados por alguien para comunicar: son las señales. Los signos son unidades complejas compuestas por una señal y un significado asociado por convención a esa señal. Por ejemplo, la letra E sobre fondo azul en un cartel significa que se puede estacionar.
El código
El conjunto de los signos junto con las reglas para su combinación constituyen el código. Al proceso de construcción del mensaje que realiza el emisor se lo denomina codificación y al proceso mediante el cual el receptos interpreta el sentido del mensaje, decodificación.
De esta manera, a la expresión El perro es un animal mamífero podemos atribuirle un significado gracias a nuestro conocimiento del significado de los signos o palabras que componen la oración, y de la sintaxis que constituyen el código del castellano.
De esta manera, si alguien dice El perro es un animal mamífero no sólo le otorgamos un significado porque conocemos el de las palabras, sino también porque reconocemos la estructura de la oración en castellano.
 Se puede, pues, concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal ciencia sería parte de la psicología social, y por consiguiente, de la psicología general. Nosotros la llamaremos semiología (del griego semeion “signo”). Ella nos enseñará en qué consisten los signos y cuáles son las leyes que los gobiernan. (…) La lingüística no es más que una parte de esta ciencia general. 
Ferdinand de Saussure, Curso de Lingüística General (fragmento)
Las interacciones verbales
Los miembros de una sociedad interactúan entre sí de modos muy diversos. Algunas de estas interacciones no son específicamente verbales, es decir, no incluyen necesariamente la palabra. Si observamos el tránsito vehicular, por ejemplo, vemos que se requiere la interacción entre automovilistas, ya que cada uno debe “avanzar a su turno”. Los deportes de equipo son otra forma de interacción en la que no es necesaria la palabra e, incluso, puede llegar a ser sancionada, como ocurre en el fútbol profesional cuando se la usa para insultar al adversario.
Las interacciones verbales, en cambio, se producen principalmente por medio de la palabra. Para que haya interacción no basta con que dos o más interlocutores hablen, sino que deben hacerlo entre sí. Es decir, el discurso en una interacción verbal es construido mediante el trabajo colectivo de los diferentes participantes y es el resultado de una colaboración mutua.
La conversación
La conversación es un tipo particular de interacción. Aunque es muy libre y puede adoptar diversas variantes, en una conversación se reconocen ciertas características. Se trata de una interacción entre un número restringido de participantes, cuyos roles no están predeterminados y en la que todos poseen los mismos derechos y deberes. No suele tener un objetivo declarado más que el de placer de conversar, y tiene un carácter familiar e improvisado. Por ejemplo, los temas, el orden de las participaciones y la duración del intercambio se van determinando paso a paso, a medida que se desenvuelve la conversación.
Las reglas de la conversación
A pesar de su libertad y espontaneidad, las conversaciones, aun las más simples, están sujetas a una serie de reglas de naturaleza muy diversa, que varían mucho de una cultura a otra. Los hablantes las adquieren progresivamente desde la infancia, no por medio de un aprendizaje sistemático sino de manera inconsciente, a partir de la experiencia misma. Entre estas reglas pueden reconocerse dos tipos:
1.      Reglas para la alternancia de los turnos en el uso de la palabra
2.      Reglas que organizan estructuralmente la interacción
El principio de alternancia
La interacción verbal se presenta como una sucesión de turnos para el uso de la palabra, regulados por el principio de alternancia que establece las siguientes reglas:
ü  los turnos deben estar ocupados sucesivamente por diferentes actores;
ü  habla una sola persona por vez. Cuando esto no se respeta, se producen encabalgamientos o superposiciones de turnos;
ü  siempre hay una persona que habla. Si se produce un silencio prolongado, decimos que la interacción falla o se interrumpe. 
En algunos tipos de interacciones los cambios de turno son coordinados por un participante, que tiene a su cargo dar la palabra a los diferentes interlocutores. Por ejemplo, el moderador de un debate o el conductor de un programa de televisión otorga el turno y organiza los tiempos de cada interlocutor. Pero en las conversaciones espontáneas los cambios de turno son producto de la negociación entre los participantes, de manera que cuando uno ha terminado su turno otro lo toma. Para llevar a cabo esta negociación, los hablantes se valen de estos indicadores:
·         signos de naturaleza verbal: son los que se manifiestan cuando el hablante que tiene el turno de la palabra, completa sintáctica y semánticamente su enunciado o el acto de habla (pregunta, respuesta). Existen además, ciertas formas que suelen sugerir el fin del turno, como, por ejemplo, las expresiones bueno, ¿eh?, ¿no?
·         signos prosódicos: una pausa de la voz, o la disminución del ritmo o la intensidad de la voz, el tono descendente son indicadores de que el locutor está llegando al final de su turno.
·         signos mímico– gestuales: la mirada dirigida a uno de los participantes, la gesticulación, la relajación del cuerpo también son indicadores de que el locutor está cediendo el turno.
Las fallas en el sistema de turnos
Las reglas de una conversación no son infalibles y puede ocurrir que durante su transcurso se produzcan diversos tipos de fallas o errores. Citaremos algunos de los más comunes.
El silencio prolongado entre dos turnos: se produce cuando alguien da por finalizado su turno y el resto de los participantes se demora demasiado en asumir el suyo para dar continuidad a la conversación.
La interrupción del turno de otro: en las conversaciones es frecuente que uno o más de los participantes intervengan interrumpiendo a quien tiene a su cargo el tuno. Estas interrupciones pueden tener un valor negativo o positivo.
Algunas de ellas pueden ser cooperativas y aliviadoras (como marca de una intensa implicación en el intercambio comunicativo), o puede tener un valor positivo de entrada. Por ejemplo, cuando el participante que tiene a su cargo el turno vacila o comete alguna equivocación, sus interlocutores pueden interrumpirlo para ayudarlo.
Encabalgamiento de palabra: el encabalgamiento es un fenómeno muy frecuente. En general, los turnos no están separados por silencios ni por finales claros, sino que se van entretejiendo, y así se supone el final de un turno con el comienzo del siguiente.
La intromisión: se habla de intromisión cuando el turno es asumido de manera ilegítima. Puede ocurrir que uno de los participantes tome a su cargo el turno sin que el resto se lo haya cedido o que lo asuma alguien ajeno a la conversación (por ejemplo, un niño que se “mete” en la conversación de los padres, alguien extraño al grupo que interviene sin haber sido invitado).
La organización secuencial de la conversación: en una conversación pueden reconocerse diferentes secuencias con una función determinada.
ü  Apertura: los interlocutores suelen emplear ciertas fórmulas preparatorias antes de introducir el tema de la conversación:
·         llamado de atención (eh, escuchá, che, atención, bueno, …);
·         saludos (hola, ¿cómo va?).
ü  orientación: los turnos siguientes a los de la apertura suelen estar destinados a introducir el tema u orientar la conversación hacia él. Por ejemplo: ¿Te acordás de lo que te conté ayer? ¿Hay alguna novedad sobre…?
ü  Desarrollo: corresponde a los intercambios dedicados a tratar el tema o los temas en cuestión. En una conversación espontánea los temas pueden ser muy diversos y, muchas veces, ser propuestos repentinamente por uno de los participantes, sin necesidad de preparación para el cambio de tema.
ü  Conclusión: al terminar la interacción se puede resumir lo dicho, evaluarlo o sintetizarlo. La conclusión suele ir acompañada por algunos indicios que muestran que la cooperación está llegando a su fin.
Por ejemplo: bueno, se me está haciendo tarde… Bueno, entonces quedamos en que…
ü  Cierre: para el cierre definitivo de la conversación suele emplearse algunas fórmulas de saludo y otros signos paralingüísticos, como los gestos o miradas que sirven para evitar una finalización brusca.

Lectura N° 4
Entrevista con Marshall McLuhan
Marshall McLuhan nació en Canadá en 1911. Murió en 1980. Fue uno de los estudiosos de la comunicación más famoso y a la vez más discutido. Una de sus tesis más conocidas afirma que los medios masivos de comunicación modifican al ser humano independientemente de los mensajes que transmiten.


L´Express: ¿Cuál es el efecto de la televisión sobre nuestra sociedad?
Marshall McLuhan: A través del lenguaje de la palabra, traducimos nuestras percepciones del mundo visible en sonidos, en formas verbales. Por el contrario, con la televisión las formas verbales desaparecen para dar paso a gestos muy sencillos y universales. Desde la aparición de la televisión, la juventud se ha vuelto más verbal. (…) La generación de la televisión no utiliza más que una docena de palabras. Es uno de los efectos de la televisión.
LE: Sí, ¿pero no es esa la consecuencia de lo que les enseña la televisión?
MM: No, en absoluto. Si usted pasa una película por televisión, cualquiera que sea, va a horcajadas, llevado por la televisión. En el cine, uno mira la pantalla. En la televisión, uno mismo es la pantalla, puesto que la luz llega a nosotros a través del tubo catódico. El cine es visual, mientras que la televisión es audio – táctil. Comparable al efecto de las vidrieras. Lo que llega hasta nosotros no es la imagen de lo que representa la vidriera sino la luz que pasa a través de la vidriera.
En un sentido más amplio, el responsable de nuestra transformación es todo nuestro entorno eléctrico. (…)
Todo empezó con el telégrafo. El primer hombre que estuvo en contacto con la línea de fuego a través del telégrafo fue Abraham Lincoln en 1860. Era Presidente de los Estados Unidos y jefe del ejército. El efecto de su conexión telegráfica con el frente desde el punto de vista de la facultad de tomar decisiones, fue revolucionario, ya que el jefe del Estado tomaba parte, personalmente en la acción combativa. Dejaba de estar alejado de la acción para entrar en ella y participar. Hoy en día, basta con tomar el teléfono para llegar a Tokio. Ellos vienen aquí y uno está allá. (…)
LE: ¿Y los libros, los periódicos, no son una vieja costumbre? ¿No indica su existencia una cierta supervivencia de la Galaxia Guttemberg hasta nuestra época?
MM: No. ¡Estamos muy lejos de haber acabado con la imprenta! La impresión tendrá numerosas aplicaciones nuevas, las viejas desaparecerán y surgirán otras nuevas sin cesar. (…)
Nuestros diarios son eclécticos en el sentido de que están compuestos sobre la base de agencias de prensa, que aseguran una cobertura instantánea del acontecimiento. Fíjese en cualquier página y comprobará que se trata de un “collage”. Es algo tan evidente que nadie lee una parte del periódico para entender la otra.
El lector no busca jamás ninguna conexión entre las diferentes partes de un periódico. Sin embargo, todo es allí grandilocuente, todo tiene un eco. Un periódico vibra, interfiere, es una imagen inducida del mundo sobre la plana superficie de un mosaico, cuya única unidad es la fecha común. (…)
LE: ¿Cómo ve usted el porvenir?
MM: Mire, usted, el futuro está aquí, no hay porvenir. Ya se ha producido todo lo que se puede producir en los próximos cien años. No podemos citar nada que haya ocurrido en el pasado que no haya estado ya presente cien años antes. De hecho, todo elemento de novedad está ya presente cien años antes de su advenimiento, lo mismo en la ciencia que en cualquier otra cosa.

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